La diversidad existe, independientemente que la Vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la niegue. La escuela que queremos construir, en el marco de la ESI, acompaña, valora, integra y respeta. Quienes estamos en las aulas y conocemos los lineamientos de la ESI sabemos que la Educación Sexual Integral de ninguna manera viene a imponer una determinada orientación sexual o identidad de género. Lo que la ESI sí brinda es espacio, escucha y libertad (esa libertad que los funcionarios reivindican en el discurso, pero que restringen cuando se trata de reconocer derechos), además de promover la revisión y deconstrucción de los estereotipos de género rígidos que encasillan. La ESI no destruye la cabeza de las infancias ni es una trampa mortal, como plantea la funcionaria. Por el contrario, abraza la diversidad, promueve derechos y constituye una herramienta fundamental de cuidado, ya que contribuye a prevenir las violencias y el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes.Las escuelas necesitan más ESI, más conocimiento y más derechos; no discursos anclados en el desconocimiento, los prejuicios y la desinformación.